Siete inviernos después (reseña de novela)

 Siete inviernos después, de Francisco Villegas.

Esta es la primera novela de su autor, hasta ahora médico traumatólogo. Pero no es la última, de lo cual me alegro mucho.

Se trata de una novela policíaca en la que la medicina planea sobre toda la trama. No en vano el protagonista es psiquiatra. También ondula y reluce la hermosa ciudad de Granada, sobre las cabezas y bajo los pies de los personajes.

La temporalidad de la narración es compleja, ya que los sucesos que desatan la acción ocurrieron nueve años atrás. Se trata del asesinato de una mujer, complicado con la muerte accidental de un niño. Y el suicidio en la cárcel, casi tres años después, de Estéfano, exmarido de la víctima y condenado como culpable. En la actualidad, el joven hijo de Estéfano pide al psiquiatra Ernesto Pérez Quiroga, que fue el mejor amigo de su padre, que participe en una investigación que acaba de encargar a dos investigadores privados. Pretende desentrañar si su padre fue realmente culpable, a pesar de la condena concluyente que, al parecer, le acabó llevando al suicidio. Sin embargo, ni su hijo, ni Ernesto, han sido nunca capaces de asumir su culpabilidad, pero tampoco de hacer nada para esclarecerla.

La forma de manejar el tiempo es bastante cinematográfica, colocando los flashbacks en los lugares adecuados, por lo que seguir el desarrollo de los acontecimientos no es difícil. También lo facilita la claridad de la prosa, directa pero expresiva, que ayuda a que vayas enganchándote poco a poco. El ritmo es plácido y tranquilo, como la vida misma, pero va ganando intensidad conforme tu implicación con los personajes aumenta.

También es importante la química del trío de investigadores formados por el psiquiatra, en su quinta década; Marcelo –detective privado sesentón, antiguo policía nacional–; y la atractiva Claudia Tatsis, policía judicial de la Guardia Civil, de permiso. El desarrollo de sus relaciones personales es, en sí, una historia de segundas oportunidades, dentro de la historia general, dispuesta con chispa y bien encajada.

La novela tiene mucho misterio. Mucha relación personal y mucha reflexión, también, sobre el paso del tiempo y de la vida. Sobre la ética y la responsabilidad, pero nunca de forma gratuita ni excesiva. Una gran virtud, a mi modo de ver, es su cercanía. Consigue hacer pasar un caso extremadamente complejo, con muchas ramificaciones, de una forma próxima y cálida. Se trata de una novela de misterio, con todos sus ingredientes, que logra engancharnos desde la cotidianeidad. Sus personajes son creíbles, la vida que relata nos resulta muy próxima y parece que los puedes tocar. Eso hace que te sumerjas poco a poco en ese universo. La historia, finalmente, llega a atraparte y te hace desear volver a sumergirte en su lectura. En suma: muy recomendable.

Por cierto, acaba de salir su segunda novela. Ya la tengo en mi lista.

«Siete inviernos después», de Francisco Villegas. Ed.

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