Llegó un día en que lloré a solas,
frente a la chimenea
a la que me agarraba
como al cuerpo de una amiga recién hallada.
Tu música sonaba,
viva
entre los barbudos rayos de sol
por la ventana.
Lloré por las cicatrices que el tiempo nos regala.
Por las estaciones húmedas donde no fuimos felices,
por los cuerpos que sufrirán todos los verbos,
lacerados por la muerte áspera y extraña.
Y al llorar ganaba
una húmeda batalla con la muerte.
Lloré por el silencio, la cobardía,
los cristales rotos de las historias
que no pudieron ser contadas.
Lloré por el tiempo
perdido
la alegría
malgastada
la rutina
insensata
el olvido
de la pena.
Porque ante lo vasto de nuestros sueños
y lo breve de todas las mañanas
es imperativa la fiesta de las lágrimas,
testigo de vida,
prueba de alma,
consideración necesaria
para cualquier persona de importancia.
Lloré porque sé que nunca dejaré de hacerlo:
un día la angustia abrió nido en mi alero
y cruzará conmigo la última portada,
testigo de la orgullosa fragilidad
de la pasión humana.

!Qué foto más bonita!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias!!
Me gustaMe gusta