Poemas sueltos

Composiciones sueltas, desde 1997, más o menos, traducciones de sonetos… sin una ordenación definida.

Siete corazones

Este que veis aquí

escribiendo tachaduras

inseguro hasta la náusea

fruto de quién, semilla de ninguno

pregunta hasta el exceso…

este que veis no existe.

Hoy se ha desvanecido

al fondo de una niebla

que se tragó sus corazones,

los siete corazones que le diera el padre.

El primero fue la primera luz del día,

saludo de limones que le desembarazaba el alma.

El segundo la distancia

a lo lejos

llena de valles y montañas.

El tercer corazón lo fue la calma

sonrisa de pan por conocer la muerte.

Luego el humor, pequeño cuarto

y sin embargo el mejor de todos sus regalos.

Por quinto le dio sus propias manos

que habían aún de jugar con tantas cosas.

Por sexto corazón recuerdos dulces

que corren a esconderse como escarabajos.

Y por séptimo corazón le dio un secreto

que aún germina hoy entre las plantas.

Pero luego llegó la niebla,

e invadió un eco

el espacio hueco de aquel aula

donde aquella noche velamos sus imágenes.

Y hoy.

Su ausencia late

en el costillar del silencio,

rugiendo entre la nada.

___________________________

El pie

Él contempla su pie

sobre el fondo amarillo de la cama.

Y le gusta

Su pie es hermoso

y él lo sabe.

Compacto estilizado y aún joven

aunque cargado de experiencia

cuarenta años de pie caminador

sustento de un cuerpo que es todo lo que tiene

Sus manos también le gustan, algo pequeñas,

simbolizando rodillas, caderas, hombros

tantas partes, pecho, pezones, nalgas

y un sexo que tantas satisfacciones le da regularmente.

El cuerpo de él pesa sobre la cama

pero él vuela contemplando su peso

y piensa

me gusta el pie

pero quizás me gusta más el salto

a donde los pies persona te saludan

con sombreros y desayunan cruasanes:

“señor pie, que buena planta tiene hoy

descálcese conmigo y platiquemos”

“Bueno, amigo pinrel, si usted se empeina….”

No es el pie lo hermoso,

piensa luego,

morcilla huesuda que abonará algún suelo;

si no el pensar el pie, el pedestre pensamiento,

la conciencia pédica del mundo.

Sin embargo ante esto el pie se vuelve

y le dice

“tú porque no te has visto la cara”

Y se acalambra.

(Tú y yo, amigo mío, jamás conseguiremos dejar huella)

___________________________

No escribas palabras si no piernas

y con ellas zambúllete

y bucea

mojada la piel desnudo verde

en la marea humana.

En la de piedra holla el esqueleto mismo

del planeta

sigue las varas de la noche

sus puntas cortadas relucen, son estrellas.

Mejor, no escribas palabras, ni las leas.

Estudia las bacterias, sociología, física, algo bonito

o escucha el odio, la radio, la voz que cuenta

lo que subieron los tomates, la diarrea,

las pequeñas varices de los hembros, la gran guerra.

El amor vacío, lo que hizo dios, la muerte,

o lo que sucedió con la vecina.

Serán siempre mejor que tu mejor poema.

No escribas.

O si escribes, dí claro lo que quieres.

Joder. ¡No describas! Se breve.

Síntesis, la virgen. O si describes,

selecciona, haz algo por lo menos,

¡no divagues!

O si divagas, bueno, no pontifiques,

no sermonees, no des cátedra.

So majadero.

Y sobre todo

¡No escribas sobre la escritura,

por favor!

Qué cruz de hombre…

___________________________

Verbos

Contemplar

sentir, callar, sufrir, pensar

negar, dormir, morir, pasar

Hablar

abrir, temer, querer, sentir

errar, seguir, mirar y ver

Hacer

tocar, sangrar, llorar, correr

alzar, durar, estar y ser

Vivir, Matar.

___________________________

Soneto 23 (William Shakespeare)

As an unperfect actor on the stage,

Who with his fear is put beside his part,

Or some fierce thing replete with too much rage,

Whose strength’s abundance weakens his own heart;

 

So I, for fear of trust, forget to say

The perfect ceremony of love’s rite,

And in mine own love’s strength seem to decay,

O’ercharg’d with burthen of mine own love’s might.

 

O! let my looks be then the eloquence

And dumb presagers of my speaking breast,

Who plead for love, and look for recompense,

More than that tongue that more hath more express’d.

 

O! learn to read what silent love hath writ:

To hear with eyes belongs to love’s fine wit.

–o–

Como un torpe actor sobre la escena

que aterrado olvida su papel,

o alguna furia cuya rabia condena

el excesivo empuje a morir en su piel.

Así yo, por miedo a creer olvido decir

las hermosas palabras de mi amor,

cuyo fuego en silencio ha de vivir

abrumado por su propio ardor.

Así pues deja que sean estas letras

la tierna elocuencia de mi corazón

que te pide amor y espera recompensa

como nunca lengua alguna la esperó.

Aprende a leer lo que el amor callado

escribe, los ojos que oyen entienden el amor.

___________________________

Soneto 26 (William Shakespeare)

Lord of my love, to whom in vassalage

Thy merit hath my duty strongly knit,

To thee I send this written embassage,

To witness duty, not to show my wit.

Duty so great, which wit so poor as mine

May make seem bare, in wanting words to show it,

But that I hope some good conceit of thine

In thy soul’s thought, all naked, will bestow it.

Till whatsoever star that guides my moving

Points on me graciously with fair aspect

And puts apparel on my tattered loving,

To show me worthy of thy sweet respect.

Then may I dare to boast how I do love thee;

Till then, not show my head where thou mayst prove me.

–o–

Señora de mi amor, amor de mi razón

que encadenaste mi voluntad a tus encantos

te escribo esta canción no por mostrarte tanto

algo de ingenio, como por abrir mi corazón.

Ingenio tengo poco para tu gran valía

y sin palabras mi amor parecerá sin ropa

pero confío en que tú, amiga mía,

sabras beber mi amor, desnudo, en una copa.

Hasta que la estrella que me guía

acierte a darme feliz indumentaria

para vestir mi amor hasta tu altura

no podré gritar por fin mi idolatría.

No me verás allá donde juzgarme puedas

hasta que me juzgue por fin digno de veras.

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Comenzando a disfrutar ya de la ausencia

que permite comprender la belleza de ese cielo

que nos cubre cada día,

corriendo corro a jugar con mis bloques de palabras:

Gigante Cama Donde Se Esparcirá Tu Cuerpo,

Sonrisa Que No Veré Cuando Bebas Tu Cerveza

En La Terraza Dominada Por La Mayor De Las Dos Osas.

Mi mano sola bajo la luz del sol (rendija velux de buhardilla)

es sobre todo recuerdo de mano en tu cadera,

curvada cuchara para comer sandía

la más dulce de la tierra. La delicia de estar solo

se debe a la presencia móvil de tus piernas

por el mundo, a tu cabellera, al acuerdo

tácito con la tierra

que nos deja seguir húmedos,

barros al sol de consumir felices

el calor que nos consume.

Las palabras son esferas

volátiles que ruedan por las orejas.

El que las infla lo sabe y se lamenta

de no ofrecerte otra cosa.

Pero el aire que las llena huele a monte, luz

promesa de berenjena,

viaje largo por los caminos de tierra.

Te dejo también

Oropesa, Confitura, Masajes En Las Orejas

Ósculos Furiosos, Lengua,

además de Frotamiento, Miel (para las berenjenas),

Mi Vida, Lacustre, Perentorio, Incendio, Amor

Amada, Sueño.

___________________________

Sol y lluvia

arcén mojado

quitasol bajado

carretera y manta.

Kilómetros y tiempo,

pasado por pasar,

en el centro

de la esfera

hoy,

torbellino de cargas

luces, ausencias,

bóveda infinita

de los días que vendrán

y no vendrán.

Hoy

hay sol

en el centro de la tormenta.

Canto

mientras siento tu presencia,

el atisbo central de tu cadera

entre los bosques,

a mi lado, ausente,

everywhere.

Estas

disuelta

en mi mirada,

estas

en todo

lo que me contempla.

___________________________

Desde la buhardilla

lanzo azules ladridos

al mundo que se duerme

y se pliega en pérfidos instantes

que se burlan de nosotros.

Esos tiempos necesarios

correctos, sensibles,

que se explican sin lugar a dudas,

razonables,

pero luego engañan

con un doblez imprevisto de las cosas.

La ancha avenida de la vida

con sus bancos, sus farolas, sus niños

sus mujeres, sus visiones,

la ancha avenida de la vida

es perpendicular de vez en cuando

con la calle de la muerte.

Esquina sin nombre y sin carteles.

Esquina feroz. Imprevista esquina

tantas veces.

Huelo el viento

buscando tu aroma

el calor animal de tu cuerpo

tu sonido, e inquieto

miro al cielo:

sólo tu presencia disimula

el posible vacío de la luna.

(Auuuu!)

El perro sabe que sólo vale la pena

el lametón, la carrera, el hueso, la caricia

dada a tiempo.

___________________________

ÉXODO

A continuación siguen 12 poemas escritos como parte del texto de la obra Éxodo.

Se trata de un texto original (en breve disponible en Teatro) escrito a partir de una idea de Roberto Cerdá, para un espectáculo auspiciado por la Fundación BBVA.

La mayoría han sido escritos a partir de la inspiración proporcionada por fotografías concretas del libro Éxodos, de Sebastião Salgado. Cuando es así la cabecera del poema hace referencia a la foto concreta del libro a partir de la cual ha sido escrito.

___________________________

Estoy de rodillas, junto a mi maestra

mientras un hombre me apunta con un arma,

y le leo cosas que nunca se han escrito,

ni se escribirán jamás, seguramente.

No sé su nombre ni por qué me apunta,

sólo sé de mi propio espanto

y mis rodillas que me duelen.

Y sé que hablo

aunque más que hablar es casi un canto

que fluye,

porque cantar adormece los temores,

mi cuerpo cantando deja de pensar,

y huye.

Me dice que lea cosas que escribí ayer

pero ayer fue hace mucho tiempo…

Los de ayer hoy están muertos.

Y si esta es mi última lectura

será una lectura falsa, sin sentido,

pues nunca podré leer

lo que nunca dejé escrito.

___________________________

Foto 193

 

Junto a la oruga,

Hay apenas,

Una gran pila de cosas.

Parecen las formas de unas cosas.

Pero sus raíces retorcidas como ropas

brillan,

Y la tierra les llena y me habla,

Porque la tierra no suele llenar a las personas.

Hay pinceladas aquí y allá, un pie,

Una cara, una rodilla

Y así, aunque no quiero,

Finalmente entiendo que son muertos,

Junto a la oruga.

Mas arriba hay unos dientes.

En el aire.

Muy grandes,

Y negros contra el cielo polvoriento.

Son de acero.

Y miran

Todo lo que no se puede ver

Pero están quietos

Los hombres que movían las maquinas se han ido por

las bombas.

Y hay gente que corre al fondo por el monte.

Y yo me escondo por la ruedas

De la oruga

De la maquina

Con dientes

Que enterraba

A la pila de los muertos.

Igual mi rodilla

También asomará si muero,

Brillando,

Entre la tierra

___________________________

Foto 24

¿Cuándo acabará esta larga despedida?

Primero dije adiós a parte de mi cuerpo.

Luego dije adiós a mi familia.

Después me alejé de mi calle, de mi escuela, de mi pueblo.

Estoy en una ciudad que no conozco.

Y aún tengo que marchar.

Más lejos. ¿Cuánto más lejos?

Por mucho que miro al horizonte

Sin embargo

No consigo dejar de ver el sol,

la tierra que pasa, los olores.

El aire que se mueve tocándome la cara

Y que respiro con ansia, vorazmente…

No consigo hundirme entre las sombras.

La luz del sol y el movimiento me acompañan

Y miro al futuro frente a frente

desde esta larga y presente despedida.

Adiós..

___________________________

Foto 80

Nunca se vieron mayores dientes

que el esqueleto de una ciudad

abierta al cielo. Puntiagudos

dientes de terror bajo la luna,

dientes de fracaso anhelando morder

a los que aún respiran.

Una ciudad bombardeada

es peor que un cementerio:

los vivos que ya no viven

perdieron vidas ahí que no eran suyas,

la vida de sus padres, la de sus abuelos,

la vida del trabajo y del deseo

de todos los que la construyeron.

Los dientes de una ciudad muerta

son como espectros de las sombras

que surgen a espaldas de la luz,

trayendo frío.

Los hombres,

o los restos de los hombres

que caminan llenos de dolor

por las ciudades muertas

no son hombres.

Son criaturas perdidas,

malditas, negaciones,

olvidos de la voz

que cantó un día.

___________________________

Foto 142

Ya ni siquiera tenemos forma

Somos sombras borrosas en un plástico,

Carne pasada camino de un vertedero.

Mis hijas son manchas de persona,

cuerpos sin perfil que ahora apenas

recuerdan lo que un día sé que prometían.

Y yo, con ellas me disuelvo.

No quedará de mí ni una etiqueta.

Este huracán de voz metálica

se llevará por delante todo lo que quiero

y sólo quedará el silencio

detrás suya.

___________________________

Foto 215

En un rincón entre las hojas

dos niños me miraban.

Uno sujetaba una taza blanca

El otro nada,

arrebujado

en una especie de manta.

No estaban asustados.

No estaban tristes.

No estaban interesados.

Simplemente me miraban.

A sus pies había un hombre alto

tumbado como un feto.

La cara entre las hojas,

y un ojo que brillaba, blanco

y muerto junto al suelo.

No sé si eran sus hijos.

No sé si era su padre.

Y no sé qué esperaban.

El de la taza bebía.

Y ambos me miraban.

___________________________

Foto 105

El pueblo baja como un torrente por el valle

las casas nacidas ya precarias

se despeñan rotas

entre los picos de la sierra

los niños corren

hacia abajo

algunos miran

por el camino de tierra y nieve

donde apenas algún árbol sobrevive.

Más lejos

por la perspectiva

las casas disminuyen y las montañas crecen:

el pueblo río se empequeñece

y los niños son motas

diminutas

entre la hermosa cordillera

cubierta de nieve.

Al mirar al mundo

la gente que le da forma

desaparece.

___________________________

Foto 184

Entre las hierbas altas,

fantasmas

de tierra,

oscuros humanos

mirando la nada

entre formas blancas:

escarnio de casas.

Siluetas, figuras,

capa tras capa

de formas ajenas

pero cercanas,

y las nubes,

arriba,

campando a sus anchas.

Relieves de hombre

con fondo de planta

en un valle infinito

vacío de vacas,

repleto de sombras, de dudas,

de objetos, de almas.

Igual que en la tierra

ahí en el cielo:

las nubes nos miran

sin un movimiento

Espumas de luz

entre velos negros,

girones de viento…

Partes de un todo

que ya no comprendo.

___________________________

Foto 101

Primero busqué a mi padre

por todos los caminos.

Enseñaba su imagen plana entre mis dedos

de hombre con chaleco y turbante bondadoso

y una expresión que me dolía, de hombre bueno,

pero de hombre, al fin y al cabo.

Y nadie lo reconocía.

Dos años estuvimos esperando,

aferrados al papel,

enseñándolo a todo el que venía

Yo tenía trece, y mi madre treinta y cinco

cuando su cuerpo se transformó en fotografía.

Después vinieron mis hermanos,

los mayores, una noche

los tres fueron sacados y llevados

más allá de la luz de nuestra puerta

al anillo de oscuridad que ahí mismo

nos envolvía

y nunca más supimos de ellos.

Desde hace un año sus tres rostros

se vuelven blanquecinos,

dentro de un bolsillo

que siempre está en la sombra.

y mi madre

finalmente

se llevó mi voz

cuando se fue

hace bien poco

pero es mujer,

bien enterrada

bajo tierra,

y dará raíz,

si se la riega.

___________________________

Fotos 219 y 263

Yo supe que la tierra es hermosa

lo recuerdo,

entre los ojos de la gente

ví los bosques, los ríos

de luz verde, los caminos

entre los árboles que guardaban nuestras casas.

Vi las sombras que refrescan,

el polvo de los bailes,

las carreteras que se acercan,

los pozos húmedos de agua.

Lo recuerdo

no es mentira, yo lo vi pero

mirad ahora el enorme esqueleto

desnudo de estas tierras

arrugadas como las más vieja

de todas las viejas. La piel adelgazada

sobre el hueso de la piedra, arrogantes

ausentes, vacías, secas.

La tierra ya no suena, ni su olor es verde.

Ahora solo miro entre las nucas de la gente

que marchan como yo en delgada caravana,

sin mirar apenas, con la cara vuelta,

a las cunetas,

donde se posan los muertos, abandonados

entre el polvo y las sombras

de carreteras que se alejan.

Lo que supe un día

hoy ya no lo se,

quizas fue un sueño,

que se fue como el suelo arrastrado por el agua.

Y lo que hoy sé,

no puedo ya decirlo.

___________________________

Venimos como fantasmas

flotando, por tierra, mar y aire,

porque podemos venir.

Antes no se podía.

Los vetustos camiones,

los barcos destruidos que aún caminan,

los viejos aviones vendidos a pobres líneas aéreas

las gomas de las cámaras de las ruedas de los tractores

que flotan como último residuo contaminante del petróleo

son vuestra obra.

Pero también son obra nuestra.

Los pares de cobre que envuelven el planeta

en una red microscópica de cósmica potencia,

las ondas moduladas que cifran las visiones

que estallan en el interior de las pantallas,

el baile infinito de los electrones

que desde los cristales dirigen este mundo.

Todo eso es vuestra obra.

Pero también es obra nuestra.

Antes no era así.

Lo que no nos pertenece a ninguno

es el tiempo en que crecimos:

se fué y hoy el tiempo es otro.

Lo que podían las naciones, hoy ya no pueden.

Y lo que no podían, hoy quizás puedan.

A todos nos pertenece este enjambre

panal lleno de abejas

en el que nunca tantas siguieron a un tal Messi:

ni siquiera a Alejandro, a César, a Napoleón, a Gandhi.

Eso es vuestra obra.

Pero también es obra nuestra.

Maldita sea mi estampa.

A ver cómo salimos de esta.

___________________________

Nuestro destino,

mi amor,

es decir adiós al tiempo,

cuando llegue

y partir, primero el cuerpo,

y el espíritu luego,

cuando no quede ya quien te recuerde.

Acéptalo.

Pero no aceptes morir violentamente

de forma estúpida, ni perecer de hambre

junto a las minas de diamante,

discute si quieren que te calles

porque no estudiaste allí donde hoy acuden

ingenieros, geólogos, industriales.

Pelea si no puedes comprar

las zapatillas que tú coses.

Nuestro destino es nuestro, mi amor,

nunca lo olvides.

Y nosotros somos todos los que ves,

sin excepciones.

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