Felicidad, entontecimiento y servidumbre. Las proyecciones futuras de «Un mundo feliz»

¿Diseñamos la tecnología para que nos sirva? ¿O corremos el peligro de quedar enredados en ella y perder cosas incluso tan importantes como la conciencia o la libertad?

La literatura especulativa suele avanzar visiones o ideas, proponer soluciones o denunciar amenazas sobre problemas que mucha gente apenas comienza a plantearse.

Por supuesto que muchas veces se equivoca. Aunque esto le puede ocurrir a toda la literatura, en general. Ejemplo: Malthus y su Ensayo sobre la población, en el que el acomodado párroco formado en Cambridge reprochaba, a Condorcet y Godwin (también acomodados), sus futuristas, inverosímiles ­–y perversas, según él– ideas sobre la Seguridad Social y las pensiones.

La «ciencia ficción» la escriben muchas veces mujeres y hombres que están entre los más inquietos, activos y visionarios de sus tiempos. Es una de las literaturas más interesantes y que más impactan sobre cada época, y de las que más perduran en la memoria colectiva. ¿A quién no le preocupa el futuro?

¿Os suenan nombres como Verne, HG Wells, K. Leguin, Bradbury, Orwell…? O, yendo más allá: ¿qué son las grandes cosmologías egipcia, sumeria, griega, romana, china, hindú, maya, azteca, cristiana… sino literatura especulativa? Desde las Metamorfosis hasta el antiguo testamento. Constituye uno de los orígenes de la literatura, junto con la poesía.

En 1932, Aldus Huxley escribía una maravillosa novela sobre

«la sensación de que el hombre está siendo sometido a sus propios inventos, de que ahora es víctima de su propia tecnología, víctima de su propia ciencia aplicada, en lugar de tener el control sobre ella.»

Hablo de A brave new world (Chatto & Windus, Londres, 1932; Un mundo feliz (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1940).

El mundo de las seis ruedas, novela de mi autoría que saldrá en otoño, recoge, dentro de un mucho más moderno envoltorio de thriller espacial de acción política, alguno de sus elementos y de alguna manera, le rinde homenaje, así como a muchos otros autores.

Huxley, entrevistado en 1961, tres años antes de morir, comentaba que «la historia social y científica reciente ha creado un mundo en el que el hombre parece estar hecho para la tecnología y no al revés.» ¿No os suena a algo actual? Os recomiendo esta entrevista en la BBC, de todo corazón: las citas están sacadas de ella  (https://www.youtube.com/watch?v=ZCOGFSwrGNc ). Activad los subtítulos y la traducción automática (que la tecnología IA de YouTube hace posibles, por cierto), y pasaréis un buen rato escuchando a alguien al que me habría encantado ver discutir con Elon Musk.

La literatura especulativa no es fácil, ni se rinde, si es buena, a los clichés. No plantea ideologías zanjadas, visiones absolutas, ni fantasías gratuitas. Indaga, levanta cuestiones, abre puertas. Huxley es un ejemplo de esto.

Preguntado por el entrevistador si un hombre actual es menos libre que alguien en los años 20 o en el s.XVIII, Huxley vuelve a huir de lo fácil y a dar en el clavo: ¿libre?, se pregunta: « Si eras un caballero del campo con ingresos, eras notablemente libre. Pero si eras un campesino en su finca, eras muy poco libre. (…) quizá la palabra libertad sea demasiado vaga en este contexto. Creo que lo que tenemos que preguntarnos es qué tipo de modelo social y qué tipo de régimen político está mejor calculado para ayudar a los individuos dentro de la sociedad, para que realicen al máximo sus potencialidades deseables.»

¿Y eso cómo se come? ¿Tiene Huxley la llave?

Fiel a su honradez de observador independiente, responde:

« Nada es más fácil que enunciar ideales y decir: ¿no sería bonito que todo el mundo fuera bueno y amable y cariñoso, etcétera? Por supuesto, estaría muy bien, pero la cuestión es cómo poner en práctica estos ideales. ¿Cómo cumple la sociedad sus buenas intenciones sociales y psicológicas? (…) Es un problema muy complejo: implica la forma de la vida familiar, de la educación, de la vida sexual, de la vida social y económica: hay miles de factores implicados y tratar de averiguar cómo deben ser estos factores… a mí me parece un ejercicio muy interesante –no sé si a todos se lo parece–, pero no creo que nadie los haya encontrado»

Cierta literatura especulativa nos habla de los problemas reales y candentes de la gente. Proyecta posibilidades en la pantalla del futuro, para que podamos pensar y sentir el presente. Dos grandes novelas sobre el futuro que se escribieron en el siglo XX han mantenido su fama en el tiempo y su actualidad, aunque son muy diferentes. Quizás «1984», de Orwell sea más conocida, con su estremecedor retrato político. Sin embargo, quizás se acerque más a la realidad actual, el retrato de esa sociedad adormecida y atontada por el pan y circo tecnológicos (y los intereses corporativos que hay detrás) que realiza «Un mundo feliz», de Huxley.

¿Cuál os preocupa más?

Leed literatura especulativa. El debate está servido.

Editorial La Butxaca (epub) 2019

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