Comerciantes (greguelato)

Escribo porque me gusta ganar dinero, dijo el hombre con suficiencia, y todos tuvieron que admitir que ganar dinero es algo que le gusta a todo el mundo. Algunos incluso le palmearon las espaldas, congratulándose por lo infalible y certero de su razonamiento. Por eso nadie entendió al loco que, saltando sobre el hombre, le clavó un cuchillo en el cuello. Pero, de inmediato, todos se abalanzaron sobre él y lo redujeron, arrebatándole el arma y lanzándole improperios. Enseguida llegó la policía y la ambulancia, esparciendo luces rojas y nuevos personajes, que le pusieron las esposas al loco, y un gotero al pobre hombre.  ¿Pero por qué ha hecho usted esa barbaridad, hombre de dios? Le preguntó el inspector, con una inconfundible gabardina. Es que yo no sé muy bien por qué escribo lo que escribo, le sonrió el loco. El inspector lo miró con asombro, empezando a comprender, mientras se desvanecía en la nada, junto con las luces rojas, el gentío y todo lo demás. Después, cerrando su cuaderno, el único hombre que quedaba allí se levantó para salir a dar su paseo vespertino.

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