Negro (3)

(sigue de Negro (2)) 

           Cuando diez minutos después Ted llamó a la puerta de la vivienda privada del Presidente, este, completamente vestido, con guantes, gorra y un gran pañuelo verde de su mujer cubriéndole cara y cuello, preguntó a través de la puerta:

            –¿Por amor al?

            –Dinero –respondió Ted. Ante la contraseña correcta, Ronald franqueó el paso, primero al primo segundo del cuñado de su mujer; luego a Timothy, consejero personal presidencial en materia de Seguridad, experimentado hacker y Máxima Autoridad Mundial LOL-2014[1]; y finalmente a Dalton, asesor presidencial de Sanidad, estudiante de tercero de medicina que el mes pasado había dado enormes pruebas de lealtad. En una reunión donde el maldito teleprompter le hizo asegurar a Crump que jamás le había gustado la sanidad púbica, fue el único que no se rio. Incluso riñó al decano cuando este lo hizo, así que lo contrató de inmediato. En política le resultaba imposible encontrar buenos asesores: todo lo que mandaba hacer no se podía hacer (docenas de comisiones, leyes, enmiendas, disposiciones e interminables marranerías se oponían siempre a todo). Así que, al menos, estos asesores le hablaban de una forma comprensible y, al no llevarle nunca la contraria, le dejaban pensar rápido y bien, que, en el fondo, era lo que el país necesitaba.

            Crump cerró la puerta y les contempló a través del tejido verde del pañuelo. Salvo su mujer, el grupete estaba completo.

            –¿Y ese pañuelo, señor? –preguntó Timothy

            –Es una gran idea para el virus, señor –intervino Dalton–, el color verde parece ahuyentarlo, he leído un artículo sobre esto en el “Paranormal Phenomena Review”.

            –Nada de jodidos virus chinos –cortó Crump, al que lo de la pandemia ponía muy nervioso–. Esto es mucho más grave. Si comentáis algo de la revelación que voy a haceros, aunque sea a vuestra madre, moriréis.

            Los tres lo miraron, aquello no parecía una gracia. Con un movimiento decidido, Crump se quitó un guante y todos pudieron ver que su mano era negra.

            –¿Es para Halloween, señor? –preguntó Ted con una gran sonrisa entusiasmada– enhorabuena, el efecto está muy conseguido.

            –No es un disfraz, imbécil. Por eso os he llamado. Todo mi cuerpo es igual.

            –¿Ahora es usted de color, señor? –preguntó Dalton, emocionado– puede ser una estrategia cojonuda ante los disturbios de esos anormales comunistas abraza negros –y mirando súbitamente la mano de Crump, añadió–, con perdón –y se puso colorado. Crump lo agarró por la solapas de la camisa.

            ­–¿Tengo pinta de estar jugando a las estrategias, gilipollas!? –tronó–. Es un atentado terrorista de increíble sofisquitación contra mi persona. Tomad nota. Los tres sacaron sus libretas de notas.

(continuará… y acabará)


[1] LOL: League of Legends, conocido juego de ordenador de estrategia bélica, con campeonatos anuales.

3 comentarios

  1. Vaya, nos hemos quedado con la miel en los labios de saber cuál será el devenir de Ronald Crump y su transformación. Me ha hecho mucha gracia lo de la supuesta estrategia, porque la realidad no debe ir muy desencaminada. Esperamos la entrega final. Un fuerte abrazo, adelante!

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